miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Y qué?
Ahora va todo bien doctor.
El tiene sus  amigos, su trabajo, su casa, su independencia, su...Nuevo chico.
Su vida vuelve a empezar hoy. Pero ¿que pasa con la mía doctor?, la mía se ha quedado estancada en recuerdos, ¿sabe acaso que clase de tortura es esta?
Pensé que esto de amarle era para siempre ¿sabe?, que cada mañana el estaría a mi lado, al despertar, para ver su cara formando un eclipse con el sol.
Si usted le viera doctor, es la persona más perfecta del mundo, de principio a fin, en todos los aspectos que existen en el ser humano.
Si usted le viera, entendería por que pensé que seríamos eternos, ajenos a todo, a cualquier problema, que seríamos como las parejas de ancianos de ahora, que pasean juntos, y aún después de los años, se miran con el mismo amor que les unió.
No piense que estoy loco doctor, esto viene desde que soy bien pequeño.
De pequeño siempre busqué la aceptación, el cariño, la protección, incluso el amor que todos sentimos desde pequeño.
¿Le confió un secreto?, bueno más que un secreto, es mi carta de presentación. Yo antes pesaba 115kg, si , como lo oye. Pero eso no es lo importante, almenos lo que pesara, si no, la repercusión que conlleva.
Aún recuerdo el miedo que tenía de llegar a clase, casi parecido al miedo que siento cada vez que alguien me mira fijamente. Sentía rechazo, falsedad, miradas de asco, de risa, de insulto, miradas que decían "puta vaca burra maricona". Ese miedo siempre vuelve. Cada vez que alguien me mira... Aunque cuando el me miraba... Nada de eso sentía, es más, era todo lo contrario.
Recuerdo que de pequeño, jugaba con muñecas, algo fatal visto, aunque en mi familia se aceptaba. Bueno, relativamente, ya que aveces notaba miradas de vergüenza. Verguenza a la hora de comprar una nueva muñeca al niño, o de que mi hermana escondiera sus muñecas para que yo no se las cogiera. Miradas que en cierto modo, reflejaban una visible aceptación, aunque en el fondo deseaban que el niño jugara con balones de fútbol.
Cuando fui creciendo las cosas no cambiaban demasiado, si, ya tenía amigos, pero no terminaba de encajar. No era ni soy una niña, y por ello, con ellas no encajaba, y... Bueno de los chicos prefiero no hablar.
En casa las cosas tampoco evolucionaban ¿sabe doctor?. Aprovechaba cualquier momento para entrar en la habitación de mi hermana y ver que ropa se había comprado, miraba fotos para ver como iba vestida... E incluso, aún usando una talla 52, me probaba la ropa más elástica que pillara en su armario, par mirarme en el espejo. Y como siempre, doctor, sabrá que los padres lo saben todo, y... Aveces se notaba la poca gracia que a ellos le hacían, mezclado con los gritos de mi hermana.
Como ve, con el tiempo adelgace, y si, ahora peso 65kg. Estoy hasta en una agencia de modelos, imagínate. Pero... Aún así todo eso sigue presente, sigo sin encajar, sigo viendo al gordo del grupo, a la marica patética, al inaceptado... Obviamente mi entorno no me refleja eso... Pero dentro de mi está.
Ahora que lo recuerdo, antes de enamorarme de él, me enamoré de otro chico... Era amigo de mi hermana, madre que perra tuve. Por el adelgace, no de la forma más correcta, pero lo hice.
Recuerdo esa idealización que le tenía, era perfecto, guapo, listo, con humor, y lo mejor de todo, también me sentí aceptado por el. No llegamos a tener nada, yo tenía 15 años y una talla 52y el 24 años....
Aún recuerdo esa noche, comiendo croissants y mirando su tuenti que dije. Yo no quiero estar así, quiero que se fije en mi, que me mire. Y esa noche de julio del año... ¿2007? empezó mi cambio, cambio que aún no ha finalizado. Ese verano perdí 17kg y lo logré, me miró boquiabierto. En ese tiempo me enteré de cosas que decía y que dijo en su momento. "Ese gordo patético va detrás de mi jajaja controla a tu hermano que no me deja en paz".
Con esas palabras mi corazón se rompió por primera vez. La persona que más admiraba en el mundo decía eso de mi... Volvía otra vez todo aquello, volvía a tener 12 años, volvía a venir todo lo vivido en clase.
Ese día me dije que nadie, jamás se iba a volver a reír de mí, y a los 16, nació "Alvaro Wolf". Una maricona mala y criticona, que vendía a su mejor amigo de la época por ser un poco más conocido.
Alguien que estaba obsesionado con bajar una talla en una semana, costara lo que costara, no comer, vomitar,

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