Parece mentira el poder que tiene una simple foto. El poder de transportarte a épocas pasadas, en las que aún no existías, el poder de empatizar con personas en otra época de su vida.
Parece irreal el poder de encarnación que tienen.
Mujer, 26 años, recién casada con el marido perfecto la casa de sus sueños, con algún que otro desperfecto, pero aun así, una casa vacía esperando ser llena de momentos, que con las ganas de vivir que rebosa, piensa que se le quedará pequeña. Primero uno, dos, tres hijos preciosos, sanos. Una agenda llena de amistades. Una carrera, una oposición, un trabajo fijo, un sustancioso sueldo cada mes...
Parece la vida perfecta para cualquier persona, hombre o mujer, pero pronto, poco a poco todo se acaba desquebrajando, rompiendo, oxidando, quedando atrás.
Me asusta como poco a poco lo que parece una vida perfecta, se vuelve en tu contra, destrozando tus sueños, apagando tus ganas de vivir, cambiando un '' te quiero'' por un grito, un beso por un portazo, una ilusión por una copa, y una sonrisa por un llanto.
No puedo evitar visualizar esas fotos y verme reflejado en ellas.
Mismo patrón, misma ilusión, mismos genes, mismos errores, mismos sueños, mismo... ¿final?...
Me aterrorizo al ver esas fotos, y levantar la vista y ver la diferencia entre la mujer de las fotos, y ver la mujer que se sienta cada día en el sofá a ver la televisión con su paquete de tabaco, esperando algo que tarde o temprano llegará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario