
Perderse por las calles de Madrid.
Tú, tus música, un paquete de tabaco, y cinco euros metidos en la funda del abono.
Parece el mejor plan para pensar, para ordenar tu mente, para...
¿Para que?, ¿para volver a pensar en lo mismo de manera enfermiza?, ¿para volver a acabar llorando un día más, pensando en lo mal que te sientes, en lo mal que te encuentras, en lo... feliz que pareces y lo triste que estas?.
Te preocupas en que todos los de tu alrededor estén bien, felices, sonrientes, pero en realidad lo haces para no desmoronarte tu, para no acabar llorando, para no aparentar humanidad y sentimientos delante de los que están a tu alrededor.
Sólo se trata de sonrreir aunque no quieras, de dejar tus penas donde dejas el pijama, y de estar como debes y quieres estar aunque sea durante una noche.
Pero los miedos y los sentimientos, son como los monstruos que duermen debajo de mi cama, y nunca deajarán de asustarme si no me enfrento a ellos.
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