
Así que ahora no me vengas con abrazos, no me vengas con besos guardados en cajitas con lazos rojos porque sé que dentro no hay más que espinas.Yo fui el que te inventó, chaval. Así que a otro con ese cuento de príncipes y perdices. Mi obsesión por ti no es más que momentánea.
Tú me enseñaste a mentir. Me enseñaste a que no te creyera en nada. Me enseñaste a no creer tus ''te quiero'', tus miradas y tus parpadeos. Lo bueno de los niños, es que aprenden pronto, Así que, ¿qué moto intentarás venderme ahora?
No, ya no me dejo engañar. Y si piensas que voy a responder a tu vaivén de miradas, lo llevas claro.
Sí. Me voy a poner mi mejores galas. Con mucho escote. Que lo que no sale a la luz se pudre. Me voy a subir el tupé hasta el cielo. Y pienso quitarme el polvo de encima con el primer desconocido que no me prometa que ese será el mejor polvo de mi vida.
Voy a entregarme al primero que prometa no hacerme daño.
Voy a beber hasta perder el sentido, pero esta vez, prometo no llorar, prometo reir, desfasar, reirme de tu cara, de tu voz, de tu recuerdo...
Voy a subirme a una tarima, a besarme con cualquiera, a dejar de buscarte con otro cuerpo, voy a gastarme mi paga en tabaco, alcohol, y en un taxi ara volver a casa.
A mi no me engañas, ya no.
Aprendí tu juego, y a engañar a los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario