A veces quisiera pensar en el pasado y responder con una sonrrisa. También, en ocasiones, siento la necesidad de llorar porque no estás aquí. Pero no puedo. Solamente consigo recordar un tiempo inmerso en mundo de iluiones. Porque siempre estuviste ahí. En los momentos más importantes de mi vida. Aunque tal vez hayan logrado toda esa importancia porque tú formaste parte de ellos. Con tu optimismo lograbas convertir una gotita de agua en un profundo océano en donde se habían hundido todos mis sueños; pero no para desaparecer, sino para anclarse en el fondo del mar y permanecer ahí durante toda la eternidad. Para que dentro de muchos años, cuando dos submarinistas buceen sobre lo más profundo de los océanos, encuentren la imagen de aquel amor que un día conocí, y que dejó una marca en mi corazón tan grande, que ni el paso de los años, ni toda la gente que construya una barrera entre los dos durante todo ese tiempo, lograrán borrar. No sé por qué. Pero si coloco mi mano sobre la parte izquierda de mi pecho, no siento el latir de mi corazón. Solo siento tus latidos. Pequeños latiguillos que me recuerdan a ti. A un tiempo en el que no necesitaba palpar mi pecho para sentir tu presencia. La sentía cada día con tu mirada, que se clavaba en mi mente y me volvía loco. Imagínatelo. Tú, tu fortaleza y tu sonrisa. Solo esos tres factores. El resto desaparece… Al igual que desapareciste tú.
Ahora solo tengo un vaso lleno de gotas de agua, que por mucho que lo intento no logro llenar. Y poquito a poco se va evaporando más y más. Medio vacío. Ya no existen dos puntos de vista. Puede que me haya entrado un poco de arena en un ojo. En el que tenía la visión optimista. Si al final iba a tener razón aquel que dijo que siempre nos quedamos con la peor parte… Pero bueno. Tenemos que aprender a convivir con nuestros problemas. Y buscar soluciones coherentes. Si no puedo hacer que me regales tu corazón, puedo intentar que me hagas un hueco dentro de él. Y como no soy capaz de apartarte de mi mente, seguirás estando ahí, pero en un eterno secreto que solo podrá ser descubierto por aquellos dos submarinistas que exploran en el fondo del mar. Porque ahí es donde te dejo. Al igual que los piratas entierran sus más preciadas riquezas. La diferencia es que yo nunca dibujaré un mapa. Eres mi tesoro, y aunque muchos hombres , ya lo hayan encontrado y hayan robado una parte de él, nadie logrará arrancarlo nunca de lo más profundo de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario