
De repente, aparece una persona en tu vida, cuando menos te lo esperas, y es quien nunca hubieras llegado a imaginar...
Decides darle una oportunidad,aunque realmente no estas seguro de querer estar con él por miedo, miedo a que te falle, que te vuelvan a romper el corazón... porque el que lloras eres tú, no él.
Tienes miedo, y es normal, todo te recuerda a lo vivido anteriormente, pero algo te dice que esta vez si, que todo irá bien...
Vas despacito poco a poco, sin equivocaciones, intentando en todo momento que nada se estropee, y que dure lo máximo posible...
Vuelves a tener la hoja en blanco delante de tí, y como tantas otras veces, piensas que se te va a quedar corta, que no es suficiente para expresar tantas emociones...
me gusta esta entrada ;)
ResponderEliminar